PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Germinare cree que ...


  • La desigualdad que surge del ciclo de la pobreza sí se puede combatir. El progreso es posible a través del acceso a una educación de calidad.
  • Se puede crear un círculo virtuoso a través de la solidaridad y el esfuerzo. La solidaridad es un camino de dos vías. Saber dar (hacer al hombre generoso) y saber recibir (hacer al hombre humilde y consciente de sus límites). Cuando uno recibe es capaz de volcar los beneficios recibidos y convertirse en un Agente de Cambio.
  • La educación de calidad y de largo plazo permite al hombre discernir para elegir bien y ser auténticamente libre.
  • Trabajando con pocos se puede ayudar a muchos. A través del apoyo cualitativo intensivo y personalizado a pocos chicos para que puedan llegar a producir un cambio permanente en su comunidad a corto plazo y en la sociedad a largo plazo.


VALORES FUNDAMENTALES
  • ESFUERZO
    LA EXIGENCIA DE FORTALEZA
  • FRENTE A OBSTÁCULOS.

  • SOLIDARIDAD
    HAY QUE QUERER DAR Y SABER RECIBIR.

  • LIBERTAD
    SIN DISCERNIMIENTO NO SE PUEDE ELEGIR BIEN.

  • RESPONSABILIDAD
    HACERSE CARGO CADA UNO DE LO QUE LE TOCA
  • COMPROMISO
    LA SERIEDAD DE LA TAREA EMPRENDIDA Y LA RESPONSABILIDAD CON LAS PERSONAS INVOLUCRADAS.

  • INCLUSIÓN SOCIAL
    DONDE CADA PERSONA TIENE LA POSIBILIDAD DE AGREGARSE SIN PERDER SU INDIVIDUALIDAD.

  • CONFIANZA
    EN SÍ MISMO Y EN LOS DEMÁS.

QUÉ HACEMOS Y POR QUÉ LO HACEMOS

En Argentina hay aproximadamente un 40% de jóvenes que no han completado la educación secundaria y un 28% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no estudian ni trabajan. Esto tiene enormes consecuencias sociales y compromete el futuro del país.



La mayoría de estos los chicos que pertenecen a los estratos más bajos de la distribución de ingresos no logran terminar el secundario, por consecuencia tienen pocas posibilidades de encontrar un empleo formal y bien remunerado para salir de la pobreza. Por otra parte, son jóvenes que en general carecen de un proyecto de vida y de un ámbito familiar adecuado para su desarrollo personal.



Hace ya 23 años que en Germinare desarrollamos programas contra esta corriente imperante, y estamos pudiendo observar cómo los chicos, que son células de cambio, no solo logran modificar sus vidas, sino también impactan en sus familias, sus nuevos círculos sociales y su comunidad de origen. Comprobamos que cuando las circunstancias se modifican, las personas también, permitiéndoles así tener una oportunidad.



Germinare hoy impacta directamente en más de 14.000 personas (niños, jóvenes y adultos) teniendo en cuenta los resultados de la Evaluación de Impacto (alumnos, padres, compañeros de los nuevos colegios, padrinos que los acompañan y directores de colegios que ofrecen la becas).



Hemos podido comprobar que el trabajo en educación intensivo, de largo plazo, y hecho a la medida de las necesidades de cada chico permite un cambio de vida real. Cuando a los diez años de edad los chicos ingresaron al Programa "Agentes de Cambio" de la Fundación no estaban conformes en su escuela, su expectativa era terminar la primaria o en el mejor de los casos cursar algunos años del secundario. Hoy gracias a su esfuerzo y responsabilidad terminan el colegio en una institución académica de buen nivel, están en la Universidad y planifican su futuro con libertad. También a lo largo de los 7 años de duración de "Agentes de Cambio", les brindamos herramientas a los padres para que puedan ser partes activas del cambio, y generar progreso para toda la familia. Los chicos y sus familias se han apropiado de estas oportunidades y las ponen en acción en su ámbito de influencia.



¿Cuál es nuestro objetivo hoy? Poder hacer más. Después de 23 años de trabajo contamos con resultados concretos sobre el impacto de "Agentes de Cambio". Es el momento de llegar a muchos más chicos. Para lograrlo necesitamos sumar a personas y a empresas comprometidas que nos acompañen en este proceso.